Domingo, 10 de febrero de 2013

   El Arzobispado de Valencia en colaboración con la Universidad CEU-Cardenal Herrera y la Asociación Católica de Propagandistas organizó el día 8 de febrero un ciclo de conferencias sobre la figura de monseñor Marcelino Olaechea que fue arzobispo de Valencia desde 1946 a 1966. La jornada organizada con motivo del 40 aniversario de la muerte de monseñor Olaechea ha tenido lugar en el Palacio de Colomina de Valencia. “Con esta jornada se busca acercar y profundizar en el conocimiento de la figura de este Arzobispo que se propuso la renovación espiritual y material, caracterizada por grandes manifestaciones populares y por otras iniciativas pastorales de carácter benéfico y asistencial”.

En el ciclo intervinieron el doctor en Historia y licenciado en Filosofía y Teología Juan María Laboa, con la conferencia “La Iglesia contemporánea de don Marcelino Olaechea”; así como el doctor en Filosofía y Letras y miembro de la Real Academia de la Historia José Andrés Gallego, con la ponencia “Don Marcelino Olaechea, Obispo de Pamplona, 1935-1945”, y el historiador salesiano y biógrafo de monseñor Olaechea Pedro Ruz que trató el tema “Un salesiano Arzobispo de Valencia, 1946-1966”. Finalmente, una mesa redonda con la participación de Juan Pérez Navarro, que fue deán de la Catedral de Valencia y administrador del Seminario de Moncada; Asunción Alejos que participó en las acciones de Acción Católica femenina; María Luisa Haro que es integrante de Cáritas Diocesana de Valencia y de la profesora de la Asociación Católica de Maestros Laudelina Pérez Gago. Además, al término de la jornada se ha inaugurado en la sala de exposiciones del Palacio de Colomina una muestra con objetos, fotografías y documentos relacionados con monseñor Olaechea que permanecerá abierta al público hasta el próximo 8 de marzo en horario de mañanas de 10 a 14 horas y de tarde de 16 a 20 horas.

   

   El arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, anunció anoche su intención de abrir la causa de canonización del que fuera también arzobispo de Valencia de 1946 a 1966, monseñor Marcelino Olaechea (Baracaldo, 1888 –Valencia, 1972).
   Al clausurar la jornada dedicada a monseñor Olaechea, organizada por el Arzobispado, la Universidad CEU Cardenal Herrera, y la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, en el Palacio de Colomina, el prelado aseguró que la apertura de esta causa de canonización “es algo que ya pensaba desde que llegué a la archidiócesis de Valencia, cada vez que conocía y veía tantas realidades que promovió Don Marcelino, y otras muchas que ya sabía de antes”.
   El Arzobispo calificó a monseñor Olaechea como “hombre de un corazón excepcional, que no vivió para sí mismo sino para los demás” y que ejerció su labor pastoral “de forma admirable, en especial para aquellos que más sufrían, haciendo que las personas pudiesen vivir la dignidad que merecen como hijos de Dios”.
   Según el prelado, “estamos ante una figura capital, como se puede comprobar sólo con ver el barrio de San Marcelino de Valencia o lo que fue su labor como obispo de Pamplona, de 1935 a 1946, cuando salvó la vida a tantas personas acogiéndoles en su casa o en otro lugares e intercediendo por tantos condenados”.
   Además, monseñor Carlos Osoro también expresó su alegría, como antiguo alumno de los salesianos, de poder abrir la causa de canonización de este “salesiano ejemplar”, en alusión a la congregación religiosa a la que pertenecía el prelado vasco.
   Por otra parte, la Escolanía de la Virgen de los Desamparados, que fue fundada también por monseñor Olaechea, le dedicará un concierto homenaje en la Basílica de la Virgen el próximo 22 de febrero. Igualmente, el próximo 7 de abril, el arzobispo de Valencia presidirá en la Catedral, donde reposan los restos mortales de monseñor Olaechea, una misa en sufragio por su alma con motivo del 40 aniversario del fallecimiento del prelado.

Pater Fiat Voluntas Tua...


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Jueves, 31 de enero de 2013

  D. Marcelino Olaechea. 40 años despues.

Viernes, 8 de febrero de 2013 

Palacio de Colomina. Almudín, 1. Valencia

16.00h Inauguración

16.15h La iglesia contemporánea de Don Marcelino Olaechea - Juan María Laboa. Historiador

17.15h Don Marcelino Olaechea, Obispo de Pamplona - José Andrés Gallego. Centro Superior de Investigaciones Científicas

18.15h Descanso

18.30h Un salesiano arzobispo de Valencia - Pedro Ruz. Historiador

19.30h Mesa Redonda - 20.30h Clausura - 20.45h Inauguración muestra expositiva


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Mi?rcoles, 27 de octubre de 2010

 

Marcelino Olaechea Loizaga   

 Hace veinticinco años en la catedral de Madrid, el obispo y patriarca doctor Eijo y el actual arzobispo de Oviedo doctor Lauzurica, ambos obispos coconsagrantes, iban diciendo junto a mí en voz baja las palabras o súplicas de la segunda parte del prefacio que cantaba el obispo consagrante, que era el nuncio, luego cardenal Tedeschini, después de ungir mi cabeza con el santo crisma: “Que esta unción, Señor, se extienda copiosamente por su cabeza, que corra por su pecho, que descienda hasta las extremidades de su cuerpo, a fin de que brille la constancia de la fe, la pureza de la dilección y la sinceridad de la paz; que por tu gracia sean hermosos sus pies cuando predique la paz, cuando anuncie tus bienes. Concédele, Señor, que sea ministro de reconciliación de palabra y de obra, con poderosos signos y prodigios. Que su lenguaje y su predicación estribe no en palabras persuasivas del humano saber, son en efectos sensibles del espíritu y fortaleza de Dios. Concédele, Señor, las llaves del reino de los cielos y que, sin vanagloriarse de esta potestad, use de ella para edificar y no para destruir. Que todo lo que atare en la tierra sea atado en el cielo y todo lo que desatare en la tierra sea desatado en el cielo. Sea el siervo fiel y prudente, constituido por Ti, Señor, para distribuir a tu familia el alimento en el tiempo oportuno y haga perfecto a todo hombre. Sea infatigable en los cuidados, y fervoroso de espíritu, odie el orgullo, ame la humildad y la verdad, sin que jamás, arrastrado por la adulación o el temor, les haga traición. Que no convierta la luz en tinieblas ni las tinieblas en luz; que no llame mal al bien ni bien al mal. Que sirva de igual modo a sabios y a ignorantes, a fin de que consiga fruto de aprovechamiento de todos”

   Repasando estas palabras, no siento angustia. El Señor me ha dado parte de su paternidad y de su maternidad, como dice la autor de Alegría en la Fe. El que ha de juzgar es el mismo que todos los días sube a la terraza a ver si viene el hijo para darle el abrazo y llorar de gozo por su vuelta a la casa paterna. Confío en su paternidad y en su maternidad. El me ama en lo que soy. No me lleva a El su severidad, sino su amor. Ese amor que tiene lo que nosotros llamamos su debilidad, que es su misericordia. Setenta y un años de vida acogido a su misericordia. He hecho el bien. Mi proyección del apostolado, El la sabe. Si algún bien he hecho ha sido por su socorro. Si algún bien he hecho lo debo a la Congregación Salesiana; lo debo a mi Navarra, al Ayuntamiento, a la Diputación aquí presente, al Ayuntamiento de mi pueblo, al clero ejemplar, austero y decidido, castillo fuerte de las santas tradiciones de la fe y de la piedad. Lo debo a Valencia, a sus ejemplares autoridades, formando con ellas una sola persona; al clero modelo aureolado de mártires; al pueblo, ideal de honradez, trabajo y cordialidad, enamorado de la Eucaristía por san Juan de Ribera; enamorado con delirio de la Madre de los Desamparados; lo debo al obispo auxiliar que Dios me dio, mi querido don Jacinto; al auxiliar que hoy tengo, preclaro hijo de esta tierra bendita, leal y decidido colaborador. La misericordia de Dios no me ha faltado. ¡Benditos seáis cuantos me ayudasteis!

    Termino con el ruego del prefacio aludido: “Colmados sean -dijo mi consagrante- de bendiciones los que te bendigan, y los que te maldijeren, malditos sean”. ¡No, Señor! Hoy abro yo mis brazos para decirte: Si alguien no me ha bendecido, Señor, Bendícele. Que todos por tu misericordia sean amantes de Ti y de la Virgen. Benditos todos en sus familias, en sus trabajos, y esa bendición sea garantía de la bendición tuya, Cordero inmaculado, por toda la eternidad.

(Valencia, 30 de octubre de 1960, fiesta de Jesucristo Rey).


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??? Juan XXIII y Marcelino Olaechea

??? Yo he venido con una sola ambici?n; una sola, pero insaciable. Esta ambici?n me la peg? Jesucristo; esta ambici?n se la han metido en el tu?tano de los huesos a este pobre pecador todos los santos, y entre ellos mi dulc?simo patrono san Francisco de Sales y San Juan Bosco, mi padre y mi modelo. Una sola cosa quiero; no quiero dinero; no quiero m?s dinero que el que pidan las obras e Dios y la obra de Dios en los pobres; no quiero honores, que bien confundido estoy con los que me han llovido inesperada e indeclinadamente encima; no quiero paz ni sosiego cuando de los intereses de la Iglesia se trate. Una sola cosa quiero y la quiero con el mayor deseo, una sola cosa quiero con todas la fuerzas de mi ser: Hijos m?os, ?ayudadme a salvar mi alma! Hijos m?os, ?ayudadme a salvar vuestras almas!

???? Rogad a Dios que me de la muerte cuando mi existencia al frente de esta di?cesis no sea un mayor bien para la salvaci?n de? mi alma o no sea un mayor bien para la salvaci?n de vuestras almas. Que Dios me de la muerte o el Vicario de Jesucristo, el dulc?simo Jes?s en la tierra, me descargue de esta responsabilidad.

(Pamplona, 10 de noviembre de 1935)


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Lunes, 11 de octubre de 2010
Mi?rcoles, 06 de octubre de 2010

Oraci?n compuesta por Don Marcelino a la Sant?sima Virgen, con el entra?able t?tulo de Madre de los Desamparados.

Amp?ranos, Se?ora y Madre nuestra. Ampara a nuestras familias, a nuestros pueblos, nuestra Espa?a, a nuestro mundo actual. Aleja guerras y discordias. Une los corazones divididos con la alegr?a de sentirse junto a T?, hijos tuyos. Da, a los que tienen y pueden, ojos de misericordia y coraz?n abierto. Da a todos pan, abrigo y amoroso hogar. Da salud a los enfermos, paciencia en el dolor a los que sufren, consuelo a los tristes, ilusi?n a quienes la ha perdido. Aparta de las mentes el error y de los corazones la debilidad. Mueve a los pecadores a volver en s? y a los justos a virtud m?s alta. Haz que vivamos cant?ndote y que vayamos, con tu nombre en los labios, a contemplarte en la Gloria junto a tu Hijo Jesucristo, que con el Padre y el Esp?ritu Santo vive y reina Dios por los siglos de los siglos. Am?n.

?(el se?or Arzobispo describe el ?traslado? de la Virgen de los Desamparados).

Esa Virgen no la llev?is vosotros, valencianos; va Ella sola. Es de carne y hueso, Est? viva. Se siente llena de materna inquietud en el vaiv?n incesante del viaje. Se baja, a veces para perderse en el mar de cabezas api?adas.?Se inclina a la derecha y a la izquierda profundamente como si tropezara y cayera. Es la Madre que va ofreciendo la cara a los innumerables hijos que se le echan al cuello, para comerla a besos, mientras unos, agit?ndose sobre los hombros de sus hermanos, la piropean en arrebato de piedad. El aire se cuaja de flores, aplausos y gritos, cuando se yergue Ella soberanamente materna sobre las acariciadas cabezas de los suyos.


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Viernes, 02 de julio de 2010
Escudo Episcopal de Don Marcelino Olaechea Loizaga. SDB
"Muy querido amigo:?Me pregunta Vd.:?Por qu? me hice sacerdote?; a lo que es igual: ?De qu? se vali? el Se?or para hacerme sacerdote?.? Contesto a la segunda pregunta present?ndole ?los blasones de mi escudo!. Divididos est?n en dos cuarteles y ellos cantan toda mi nobleza; no tengo otra.?En el de arriba, la Congregaci?n Salesiana.?En el de abajo, mi pueblo: unas altas chimeneas, una r?a, unas ruedas dentadas. Nac? en una f?brica.? Entr? de escolar en los salesianos.?Me acogieron con tal paternidad que me ganaron.?Quise ser uno de ellos: padre de los hijos de los hijos del trabajo.?Todo lo otro lo hizo Dios por ellos.?Siento debajo de mis hopalandas prelaticias la blusa del hijo de un obrero.??Ellos y los pobres vienen llenando las mejores ansias de mi amor sacerdotal.?Perdone y mande. Afmo. Amigo".?

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Martes, 29 de junio de 2010

Marcelino Olaechea naci? en Baracaldo (Vizcaya) el 9 de enero de 1889. A los 16 a?os ingres? en la Congregaci?n Salesiana de San Juan Bosco. Curs? los estudios de filosof?a en el colegio de Carabanchel Alto (Madrid) y los de teolog?a en el estudiantado internacional de Tur?n (Italia). Ordenado sacerdote en 1912 los superiores le confiaron la direcci?n de importantes colegios. Ampli? estudios de sociolog?a en Lieja (B?lgica) y despu?s fue elegido provincial de Catalu?a, Valencia y Madrid. La Santa Sede lo nombr? en 1934 visitador de los Seminarios de las provincias eclesi?sticas de Valencia, Granada y Sevilla. Y un a?o despu?s, el 23 de agosto de 1935, lo preconizaba obispo de Pamplona. Recibi? la consagraci?n episcopal el 27 de octubre de dicho a?o en la Catedral de Madrid. El Papa P?o XII lo nombro arzobispo de Valencia el 17 de febrero de 1946. Tom? posesi?n de la Di?cesis en persona del obispo auxiliar, Juan Herv?s, el 6 de junio de 1946, y diez d?as despu?s hizo su entrada solemne en la ciudad de Valencia.

La renovaci?n espiritual y material de la Di?cesis que se propuso el arzobispo Olaechea estuvo caracterizada, entre tantas otras cosas, por grandes manifestaciones e importantes concentraciones. La imagen de la Virgen de los Desamparados que, como peregrina, recorri? las calles de Valencia con ocasi?n de las Bodas de Plata de su coronaci?n can?nica, las Misiones Populares de 1949 y 1955 en la Ciudad de Valencia, los Congresos Eucar?sticos Regionales, el Cuarto Congreso Nacional Catequ?stico, el A?o Santo de 1950 y el A?o Mariano de 1954, las Misiones Populares en casi todos los pueblos de la Di?cesis con la multitudinaria participaci?n de los fieles, mostraron en aquellos tiempos la vitalidad de la Iglesia con su capacidad de convocatoria.

La primera ?poca del pontificado de Marcelino Olaechea qued? marcada por la celebraci?n del S?nodo Diocesano en 1951 y por la construcci?n del nuevo Seminario en Moncada, que fue acompa?ado por una renovaci?n de los estudios eclesi?sticos para una mejor formaci?n intelectual y pastoral de los candidatos al sacerdocio.

?Durante estos a?os se experiment? un notable auge del laicado cat?lico, especialmente con la consolidaci?n de las cuatro ramas de Acci?n Cat?lica, que fueron muy eficientes colaborando con los sacerdotes en m?ltiples formas de apostolado.

Entre las numerosas actividades de este Arzobispo hay que citar varios arreglos parroquiales, con un incremento de templos en la ciudad de Valencia y en las poblaciones importantes de la Di?cesis. Adem?s de todas estas iniciativas pastorales tuvo otras de car?cter ben?fico y asistencial. La creaci?n en 1948 del Instituto Social Obrero, para la instrucci?n y formaci?n de los trabajadores; la fundaci?n en 1947 del Banco de Nuestra Se?ora de los Desamparados, para la ayuda a los necesitados; la construcci?n de viviendas protegidas, etc., mostraban el deseo sincero del Arzobispo para poner remedio a las muchas necesidades que ten?a la sociedad.

Al cumplir los 75 a?os de edad, seg?n las normas del Concilio Vaticano II, que exhortaba a los obispos a presentar la renuncia de sus di?cesis, lo hizo, acept?ndosela el Papa Pablo VI el 19 de noviembre de 1966.?

Marcelino Olaechea se retiraba despu?s de veinte a?os de trabajos e ilusiones, de iniciativas y realizaciones en favor de Valencia, con una intensidad sin precedentes. Falleci? en Valencia el 21 de octubre de 1972. Sus restos mortales descansan en la capilla de Santo Tom?s de Villanueva de la Iglesia Catedral.


Tags: Marcelino Olaechea, Arzobispo, Salesianos

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